Formación Continua y Desarrollo

Profesional (FCDP)


Pregunta: ¿Qué tipos de formación continua ha realizado en ese periodo?

Por qué esta pregunta es relevante
Objetivo con una flecha en el centro.

Este indicador es clave para conocer el nivel de actualización profesional del cuerpo docente y directivo.


La formación continua refleja el compromiso del colegio con la mejora pedagógica, la incorporación de nuevas metodologías y el fortalecimiento de competencias.


Además, permite identificar si la capacitación recibida responde a las necesidades reales del aula y de la gestión escolar.

Implicaciones de un resultado bajo
Icono de pulgar hacia abajo negro.

Un resultado bajo sugiere que los docentes y directivos no están accediendo a suficientes espacios de actualización, lo cual puede provocar desactualización metodológica, limitaciones en el uso de tecnologías educativas, menor capacidad para atender la diversidad del alumnado y una percepción de estancamiento profesional que afecta la motivación y la retención del personal.

Ventajas al tener un resultado alto
Icono de pulgar hacia arriba negro, que representa aprobación o una respuesta positiva.

Cuando se evidencia un alto nivel de participación en formación continua, el colegio demuestra que promueve una cultura de aprendizaje permanente.


Esto se traduce en mejores prácticas pedagógicas, mayor innovación en el aula, capacidad de respuesta ante cambios curriculares o sociales, y un fortalecimiento de la imagen institucional como centro que invierte en su capital humano.


Además, fomenta la satisfacción laboral y el sentido de pertenencia entre los docentes.

Recomendaciones prácticas (priorizadas)
Portapapeles con tres elementos marcados.

Prioritarios:


  • Establecer un plan anual de formación docente vinculado con las prioridades estratégicas del colegio (inclusión, tecnología, innovación pedagógica, gestión directiva).
  • Ofrecer variedad de formatos de capacitación: talleres presenciales, cursos virtuales, microlearning, comunidades de práctica.
  • Incentivar la participación mediante reconocimientos, certificaciones internas o beneficios en evaluación docente.
  • Promover el trabajo colaborativo: que los docentes que asisten a formaciones compartan lo aprendido en espacios internos (“cascada de formación”).
  • Aprovechar alianzas externas con universidades, editoriales, plataformas digitales y secretarías de educación para acceder a cursos de calidad.
  • Evaluar el impacto de cada formación continua mediante encuestas de satisfacción y observación de cambios en la práctica docente.